lunes, 11 de abril de 2011

El día que Cuernavaca lloró

Por Ricardo Cruz Ramírez



Tras la ola de violencia que azota al estado se convocó a la comunidad artística de Morelos a asistir a una “ofrenda por la paz” donde se expresaría a través del arte el sentir de los morelenses. En particular se recordaba el terrible hallazgo de siete cuerpos encajuelados en la entrada del fraccionamiento Brisas en el municipio de Temixco hace pocos días y donde una de las víctimas fue el hijo del reconocido poeta Javier Sicilia.


Nunca en la historia del zócalo de Cuernavaca la situación había sido tan diversa, de pronto el danzón, los mariachis y los shows típicos de la tarde de sábado en Plaza de Armas dejaron de ser el centro de atención. La presencia de las familias, los comerciantes y las personas que simplemente pasaban por allí era el marco perfecto para levantar la voz.


Al llegar a la explanada del Palacio de Gobierno las velas colocadas formando una cruz y los carteles con distintas frases exigiendo justicia y paz parecen no tener fin. Las personas que pasan por ahí se quedan a leer un poco y los niños que aún no entienden lo que pasa siguen jugando con globos.


La cita fue hecha para las seis de la tarde, para ese momento “Pachuli” tomaba el micrófono para cantar “Alfonsina y el Mar” acompañado de su guitarra y su pedal de efectos que para algunos solo estorbaba en el camino. Durante un rato las notas musicales se unían a la voz de los morelenses que estaban presentes y los que no.


Era música, poesía y reflexiones mas que lógicas, sinceras. Cuando parecía que todo estaba dicho las personas tomaban la palabra y sin miedo a nada se expresaban frente a la fortaleza de los que tienen el poder. En un instante, mientras una chica leía un verso que ella escribió y el sol se ponía por detrás del palacio, el señor Javier Sicilia se acerco al área de las sillas para escuchar lo que aquella chica leía.


Las reacciones de los presentes no se hicieron esperar, las manifestaciones de apoyo hacia Sicilia parecían interminables. Conocidos y no se acercaban a el para escucharlo hablar, para escucharlo decir algo que por lo menos en ese momento no paso de un sincero “Gracias”.


No se veía pero se podía sentir una fuerza muy intensa en la Plaza de Armas. Javier se mantenía serio, todos allí sabíamos que por dentro estaba muy mal y mientras él, se acercaba cada vez mas a donde estaba el micrófono, un vagabundo que pasaba por allí se sentó en el suelo de la explanada muy cercano al micrófono. Cuando este vio a Sicilia de inmediato se levanto y empezó a gritar “Estamos contigo Javier”.




Sicilia se acerco a esta persona de alguna manera para agradecer su manifestación de apoyo ante la situación pero súbitamente todo el ambiente que ya era tenso se derrumbo por completo cuando Javier no pudo mas y se lleno de lagrimas ante las palabras desesperadas de esta persona que le decía: “¡Me da vergüenza mi Morelos señor, me da vergüenza!”


Nada pudo contener a Javier, nada pudo contener a las personas que se detuvieron un momento para ver que pasaba. La prensa por momentos no podía tomar fotografías, se sentía como el ambiente calaba profundo en todos los presentes. Javier tomó el micrófono y todos los colores de la Plaza de Armas se acercaron a escuchar que nos tenía que decir un hombre que desafortunadamente está pasando por un terrible momento.


Sicilia habló del crimen organizado y de nuestros gobernantes. “Si no pueden, que se vayan, que renuncien” “¡Estamos hasta la madre!” ya sonaba a "eslogan" y la gente respondía con gritos de apoyo hacia Javier. Se aprovechó la ocasión para hacer dos anuncios muy importantes.


El primero era que se convocaba a todas las personas que lo desearan a realizar una marcha por la paz el miércoles 6 de Abril a las cinco de la tarde y el segundo anuncio dejo a todos los presentes helados. “Yo ya no puedo escribir poesía”.


Y de pronto el silencio en la explanada fue total, las caras de asombro incluso de quienes acompañaban a Javier eran evidentes. “Si algo es difícil para un artista es precisamente dejar su arte y mas en estas circunstancias” decían los poetas que antes de Javier habían tomado la palabra. El silencio se desvaneció cuando Javier tomo un gran respiro y con mucho trabajo y control indicó que leería su último poema para nosotros con dedicatoria por supuesto para su hijo, Francisco Sicilia.


"El mundo ya no es digno de la palabra, nos la ahogaron adentro, como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones. Y el dolor no se me aparta, sólo tengo al mundo por el silencio de los justos. Sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo".


Fueron las últimas palabras al público de Javier. Nuevamente el llanto lo invadió y sus acompañantes se acercaron. Lagrimas acompañadas de aplausos y gritos de consignas hacia los culpables. Javier seguía recibiendo abrazos y personas del publico, en medio de la ola de emociones, se acercaban al micrófono para que todos escucharan lo que piensan y lo que sienten acerca de todo lo sucedido. Voces diferentes en todos los aspectos unidos en una idea: Justicia.


Javier después de un tiempo se retiró junto con sus acompañantes y la prensa desapareció del lugar. Allí estaba una vez mas la música que acompaña el jugar de los niños con los globos, los comerciantes, los shows y todos. Todos donde normalmente estarían un sábado cualquiera.


Los morelenses que estuvimos allí y los que no veríamos a través del prensa lo que sucedía y solo nos quedaba una cosa por hacer, cuidarnos y esperar al histórico miércoles seis de Abril.

viernes, 8 de abril de 2011

"Deporteando" 8 Abril



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